Una noche como hoy, una noche en la que los cuerpos recorren el mundo que ya no puedo mirar, una noche en la que nadie sabe que todo es mentira, no hay salvador, no hay salvacion, no hay bien ni mal mas alla de la de la vida mortal. Una noche como hoy en la que mi vida me traiciono, en la que maldije al firmamento, una noche como hoy, en la que deje de hablar. “Cerra la puerta” le dije, pero creo que el sentimiento, y la estupides humana son mas fuertes que cualquier otra cosa. Una noche como esta, la luna aparecio mas brillante y llena que nunca, provocando en mi lo que siemrpe odie, lo que no pedi, lo que nunca pude evitar. “Cerra la puerta!” repeti con mayor violencia, y volvi a recibir una mirada desafiante imposible de contrarestar. Pero ya era tarde, mis reacciones ya no eran responsabilidad de mi razon, sino de mi instinto. Pude observar un cambio en su mirada, de desafio a miedo, pero la postura se mantenia firme, sin titubear, sin dudar en permanecer en la puerta de ese horrendo clabozo, pase lo que pase. Y asi fue como sucedio, una vez completada mi maldicion, mis piernas le proporcionaron movimiento a mi cuerpo, y mis manos recubiertas de bello sujetaron su cuello, elevandola, mas y mas. El remordimiento ya no era parte de mi vocabulario, ni la piedad, ni el amor. Los musculos de mi mano se contraian cada vez mas, mis oidos percibian gemidos de dolor, y dificultad de respirar. Pero algo ocurrio, al momento de efectuar la estocada final, dos palabras surgieron de esa hermosa boca, dos palabras que penetraron mi oido, atravesando mis timpanos hasta llegar a lo profundo de mi mente: “Te amo”. Mi cuerpo quedo compeltamente paralizado, la posible cura a mi mal, al alcance de dos simples palabras, dos simples palabras mas fuertes que cualquier armamento letal. Mi mano depronto se abrio, dejando caer su cuerpo, y ansioso por volver a mirarla a los ojos tome su cabeza con mis manos, cuidadosamente para no lastimarla con mis inmundas garras. Pero algo estaba mal, sus ojos no se abrian, ya no se sentia la respiracion en su pecho, y su corazon habia dejado de latir. La desicion fue instantanea, no podia sostener mas esto, mucho menos sabiendo que ahora era un asesino, el asesino de la persona que mas ame en esta tierra, y el asesino de mi corazon. Mire hacia la luna, y luego hacia el horizonte, y comence a correr, atravezando maleza, arboles, rios y rocas, preparandome para el salto final, el borde del abismo, abriendo los brazos para recibir mi desdicha. Escuchando su llamado me avalance hacia alli, sientiendo el viento en mis puntiagudas orejas, arrojando el ultimo aullido que se escuchara en esta tierra, llevando mi alma hacia la nada total, una noche como hoy.